lunes, 19 de diciembre de 2016

Superficie y símbolo


Háblame del arte, le dije.

Para mí, contestó, el arte es la forma de mi mano al sostener la pluma, el momento suspendida antes de rasgar el papel. Es la gota que pende de su punta, que cae, que salpica. Es el trazo redondeado de la caligrafía, la forma de cada letra, el pedacito de alma impregnada en cada palabra. Quizás es el símbolo también, dudó, qué despierte en cada cuerpo, las sensaciones que escapan a mi control.

Es, supongo, la idea que toma vida propia al escapar de entre mis dedos para inundar inútilmente el mundo con un nuevo aliento vanamente esperanzado.

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